Balvanero Balderrama García
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Para la gente buena, que es la más.

Hay muchos hechos que nos deberían llamar a la reflexión y a la acción: menor dejada en un tinaco por sus padres / feminicidios / asesinan a una persona y dos sacerdotes en un templo / huérfanos de la violencia / mujeres desaparecidas / estudiante amenaza a docente y compañeras-os / asesinatos / robos / violencia en todas sus formas / …

Obviamente estas acciones tienen que ver con muchos factores. Podríamos, incluso, pensarnos ajenos a dichos actos.

Pero creo que la raíz es más profunda. Es una percepción.

Por ejemplo. Pequeñas acciones que en apariencia no afectan a nadie pero que no deberían realizarse (yo en primera fila, no me excluyo): pasarse un alto, dar vuelta en lugar prohibido, copiar, tomar algo que no nos pertenece.

Ante todo la libertad pero aparejada con la responsabilidad, como señala Fernando Savater en su libro Ética para Amador.

Por ejemplo. En estos días, una camioneta le pegó a mi carro estacionado y le arrancó la facia, el conductor se fue. Accidente fue, por supuesto, pero no hubo la responsabilidad para asumir las consecuencias de los propios actos.

Hay otras cuestiones más graves: la impunidad alienta la comisión de actos ilícitos. Mientras más grande la impunidad, mayor el impacto de los delitos.

Y lo anterior crece y contagia a ciudadanos y ciudadanas que de otra forma serían observantes de las leyes vigentes. Lo contrario sería como la Teoría de las Ventanas Rotas.

Las autoridades, cada una en su espacio de responsabilidad y competencia, deben velar porque el Estado de Derecho sea una realidad. Cumplir y hacer cumplir las leyes, es el juramento. Hace mucho tiempo que ello ha dejado de ser una realidad para convertirse en una aspiración popular, en un anhelo.

¿Cómo te sientes tú ante la inseguridad? ¿En tus contextos de relación? ¿En los actos cotidianos? Eso pregunta INEGI, y presenta resultados con dos encuestas, entre otras, que se complementan: la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que se realiza trimestralmente; y la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), con periodicidad anual.

Hay diagnósticos, datos duros, percepción, información, propuestas, sugerencias, peticiones, súplicas, exigencias. Lo anterior desde distintas instancias y los distintos sectores de la sociedad; y, también hay que decirlo, de mucho tiempo atrás.

¿Qué falta? Esa es la pregunta. Pero sea lo que fuere, no puede hacerse sin el apoyo decidido de la sociedad toda, no puede realizarse sin que las diversas instituciones (públicas, privadas, sociales) cumplan a cabalidad sus propias responsabilidades.

Lo que si nos corresponde, a ti y a mí, es atender lo que nos compete desde nuestros ámbitos de relación: familia, amistades, centros laborales.

Porque juntos -parafraseando ese fabuloso poema de Mario Benedetti hecho canción- somos muchos más que dos.