Este miércoles, como parte de las actividades de la XXX Semana de Enfermería, Milena Aponte Franco, vicepresidenta de U-Nursing LatAm, dictó la conferencia “Pongamos las cosas sobre la mesa: nutrición consciente”, a estudiantes de la Licenciatura en Enfermería de la Universidad de Colima, en evento realizado en el Paraninfo Universitario.

En su exposición, la especialista explicó el concepto de nutrición consciente, los distintos tipos de hambre que existen, así como los diferentes trastornos que conlleva el no comer de una manera consciente. Dijo que en nuestra cultura, la latinoamericana, la comida suele ser importante: “Basamos aquellos momentos destacados de nuestras vidas en ella: un cumpleaños, un aniversario, una graduación, Navidad o una simple reunión con amigos”.

Agregó que además de lo cultural, se deben tomar en cuenta creencias, economía y estados de ánimo, entre otros factores: “Hablar de nutrición consciente no es más que hacernos conscientes de nuestra experiencia con la comida; es volvernos conscientes de qué comemos, en qué momento y cómo. La alimentación es una decisión propia, elegimos qué consumir”.

En cambio, continuó, “la nutrición es el proceso involuntario en que, con base en la alimentación, nuestro organismo aprovecha los productos benéficos que hay en los alimentos para nutrir nuestro cuerpo” y explicó que el proceso del apetito se identifica en tres fases: hambre (necesidad), la satisfacción (compromiso con la salud y control) y la llenura (falta de atención y compromiso con la salud).

Para lo anterior, compartió que es importante identificar conceptos en torno a la alimentación: “Qué es el hambre, sus tipos y cuáles pueden estar presentes en mí; así nos hacemos responsables de lo que sucede en nuestro organismo integrando lo físico, lo mental y social”.

Respecto a los tipos de hambre, la ponente señaló que existen más de 60, dentro de las cuales se encuentran el hambre a través de los sentidos, hambre de estómago (necesidad de ingerir alimentos), hambre celular (lo que el cuerpo necesita), hambre mental (pensar en comida y antojo) y hambre emocional (determinada situación emocional), etcétera.

Comer sano, definió, “es entender que existen muchas posibilidades para elegir y que depende de nosotros lo que comemos, cómo comemos y cuándo comemos. También depende de los hábitos, ya que el hecho de comer sólo verduras no nos mantendrá sanos, eso tendrá que ir de la mano con alguna actividad física o cualquier práctica que permita dar el paso de la quietud al movimiento”.

Desafortunadamente, agregó, “cuando comenzamos a percibir alguna complicación en nuestro organismo es cuando hacemos conciencia, y es cuando vienen las enfermedades o trastornos del hambre, tales como el síndrome metabólico, la diabetes, obesidad infantil bulimia y anorexia, entre otras”.

Esta información, siguió, “tiene la intención de que conozcan que, aparte de las dietas o medicamentos, existe una serie de herramientas que acompañan esos procesos, que podemos integrar, hacerlas propias y recomendarlas a nuestros pacientes para apoyarlos, ya que desde la Enfermería tenemos la oportunidad de apoyar a las personas en la búsqueda de su bienestar”.

Por último, Milena Aponte dijo que hace falta trabajar en el área de la prevención, porque la preparación se enfoca en tratar y curar enfermedades, mas no en prevenirlas: “Si los recursos se utilizaran en la prevención, en hábitos saludables y promoción de la salud, serían muy diferentes los estados tan complicados a los que tenemos que enfrentarnos con nuestros pacientes en todos los contextos, ámbitos y niveles de salud. El reto es integrar el conocimiento nuevo y prevenir”.