Como parte de las actividades del curso de sensibilización a directivos de planteles y centros universitarios, este miércoles Alejandro Miranda Ayala, presidente del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES) impartió la conferencia “Los procesos de acreditación y reacreditación en el marco de la ley general de Educación Superior”, en la modalidad virtual.

En su exposición comentó, entre otras cosas, que cuando se va a acreditar un nuevo programa académico es importante escuchar a los estudiantes, ya que las personas requieren aprendizajes distintos y también debido a los cambios demográficos del mundo y a los problemas económicos. En términos sociales, agregó, “hay una clase media ‘sumergente’, y debido a la disminución de dicha clase media, regresa de nuevo la necesidad de la educación superior como un mecanismo de movilidad social”.

En términos laborales, continuó, en el nuevo mercado de trabajo habrá menos empleos rutinarios y más que requieran de una mayor calificación, competencias amplias y aprendizajes autónomos y a lo largo de la vida.

En lo geopolítico, dijo que se esperan más globalización y migraciones, mientras que en términos educativos habrá nuevas formas de enseñar y aprender y por lo tanto una nueva concepción de la calidad.

En este sentido, resaltó que la acreditación sirve para responder a los desafíos de la economía, del trabajo, de lo social y cultural, “para asegurar que los programas respondan a las exigencias del mundo actual y el futuro, para promover la mejora de las capacidades institucionales, propiciar la vinculación con el sector productivo y la solidaridad comunitaria, facilitar la movilidad de estudiantes, académicos e investigadores a nivel local y mundial, y para transparentar la distribución y uso de fondos públicos.

De igual modo, dijo que sirve para fortalecer la articulación y una nueva gobernanza entre las Instituciones de Educación Superior (nacionales e internacionales), para sustentar la toma de decisiones basadas en evidencia y ofrecer mejoras constantes, “además, los modelos de acreditación son creados, distribuidos, analizados y desarrollados metodológicamente con base en las universidades más avanzadas”.

Compartió que la tasa anual de abandono escolar en educación euperior en México se encuentra en 8.9 por ciento, lo que significa alrededor de 300 mil estudiantes en el último año de pandemia: “Esto tiene que ver con la disminución de los ingresos económicos en los hogares, pues un gran número de estudiantes, particularmente de las universidades públicas, tuvo que suplir en muchos casos a la figura paterna o materna por cuestiones de enfermedad o muerte, y entrar a trabajar”.

Asimismo, destacó que las universidades públicas estatales y las tecnológicas nacionales cuentan con la mayor cantidad de programas acreditados. En contraste, precisó, las escuelas normales públicas, las universidades públicas estatales de apoyo solidario y las interculturales, además de las privadas, son las que menos programas acreditados tienen.

Finalmente, sugirió que en los próximos años se deben tener modelos diferenciados de acreditación y de exigencias de aprendizajes, con un mayor énfasis énfasis en los resultados, en temas socialmente relevantes, en la internacionalización solidaria, en nuevas profesiones y con una mayor flexibilidad.

Al final, el rector de la Universidad de Colima, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño le entregó una constancia y un presente institucional.