Heredar la casa familiar a varios hijos suele convertirse en una fuente de disputas y conflictos legales que retrasan el reparto de la casa y generan tensión entre los hermanos. Este escenario, conocido en el ámbito jurídico como proindiviso (una forma de propiedad en la que dos o más personas comparten una propiedad sin que este dividida en partes específicas), se presenta de manera cotidiana en las notarías o despachos de abogados, donde lo que sucede, son problemas derivados de compartir la propiedad de manera forzada con hermanos, otros familiares o terceras personas designadas como herederos.

El problema comienza cuando alguno de los copropietarios desea vender la vivienda y los demás se niegan, situación que crea conflicto y se complica si no existe consenso.
Una forma de distribuir la herencia cuando se hereda un bien a más de una persona, consiste en vender la vivienda a un tercero y repartir el dinero entre los herederos, o bien que uno de ellos adquiera la parte de los demás. Cualquier decisión que no pase por acuerdos, normalmente acaba judicializándose y generando una serie de conflictos, por ello, es conveniente escuchar a los especialistas cuando aconsejan limitar la situación de copropiedad a un periodo corto, y no perpetuar este tipo de comunidades.
Si se vende el bien a un tercero, cada heredero recibe su parte descontando la parte tributaria que le corresponda.
Cuando no existe acuerdo entre los herederos para vender el bien a un tercero, se puede iniciar la división de la copropiedad por la vía administrativa. Este procedimiento consiste en que los copropietarios deciden poner fin a la coexistencia de derechos sobre la vivienda heredada. Para ello, es imprescindible que la propiedad admita cómoda división, que la misma sea autorizada por las direcciones de desarrollo urbano y catastro del municipio donde se encuentra, contando con el visto bueno de desarrollo urbano del estado, además, que todos los herederos estén de acuerdo en los términos de la división.
Si se produce consenso entre las partes y es autorizada la división del predio, es hasta entonces que se podrán adjudicar a los herederos las fracciones que hayan resultado de la división.
Recurrir a la vía judicial, es el último recurso y suele ser la menos recomendable. Si los herederos no llegan a un acuerdo para vender el bien a un tercero, dividirlo administrativamente, o el bien no admite cómoda división, pueden acudir a los tribunales a demandar la división de cosa común, que implica que un juzgado determine el valor del bien, las participaciones de cada heredero y el interés de las partes para decidir cómo se liquida. Este tipo de procesos suelen prolongarse por años y requieren afrontar costos de abogados y gastos judiciales considerables.
Es importante explorar todas las opciones para alcanzar un acuerdo antes de recurrir al procedimiento judicial, lo cual evita enfrentamientos prolongados y costosos.
Para concluir, es indispensable contar con asesoría al otorgar testamento para reducir el riesgo de conflictos entre los herederos y asegurar la protección de los intereses familiares.