El hongo Sphaeropsis sapinea se ha extendido en coníferas del Ejido Quesería; estiman que la afectación podría alcanzar hasta 1,100 hectáreas de bosque.

Los bosques de pino ubicados en las faldas del Volcán de Colima, particularmente en el Ejido Quesería, enfrentan una amenaza fitosanitaria que pone en riesgo su supervivencia. Se trata del hongo Sphaeropsis sapinea, conocido comúnmente como Tizón de la punta, una plaga forestal que se ha extendido entre pinos y otras coníferas de la zona.

De acuerdo con información derivada de recorridos fitosanitarios realizados por la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), en coordinación con la Subsecretaría de Desarrollo Rural y el Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del Estado de Colima (IMADES), se detectaron múltiples ejemplares con afectaciones visibles.

Entre los principales síntomas identificados se encuentran ramas muertas, copas con escasa presencia de hojas y coloración marrón en las acículas, lo que reduce su capacidad de fotosíntesis. Esto afecta el proceso de nutrición del árbol y, en consecuencia, puede derivar en su muerte.

Especialistas forestales señalaron que este agente patógeno puede afectar tanto a árboles jóvenes como adultos. Advirtieron que, bajo condiciones ambientales favorables para el hongo y sin la implementación de un plan de manejo adecuado, los daños podrían intensificarse de manera considerable en el ecosistema.

Recordaron que, si bien los árboles —como cualquier ser vivo— son susceptibles a enfermar, los cambios en el ambiente pueden debilitarlos y hacerlos más propensos al ataque de plagas y enfermedades forestales, por lo que el cambio climático representa una amenaza adicional para estos ecosistemas.

Estas afectaciones pueden generar impactos severos. De manera preliminar, se estima que la superficie actualmente infectada en los bosques de Quesería es de alrededor de 400 hectáreas; sin embargo, podría extenderse hasta alcanzar aproximadamente 1,100 hectáreas, lo que representa un riesgo ambiental significativo.

Además de su valor ecológico, esta zona forestal cumple una función estratégica al formar parte de los sistemas naturales que contribuyen a la captación y provisión de agua para comunidades del norte del estado, por lo que su deterioro podría tener repercusiones ambientales y sociales de mayor alcance.

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