Donde hay toro hay un pueblo.

El momento ha llegado, finalmente después de la interrupción de la pandemia regresan los festejos en honor a San Fermín en la ciudad española de Pamplona, miles de corredores bajo la protección de dicho santo participarán en este encierro mundialmente famoso en donde se llevarán las reses a la plaza para que posteriormente sean lidiadas en una corrida de toros.

Los encierros taurinos son practicados principalmente en España, si bien aquellos que se llevan a cabo en Pamplona son los más conocidos gracias a su gran exposición mediática, la cual se debe en gran medida al escritor y aficionado taurino Ernest Hemingway, estos no son los únicos, los encierros de Cuéllar o Valdemorrillo también gozan de su prestigio aunque en un nivel menos internacional, incluso en México existen estos tipos de festejos como la jerezada en Zacatecas y la huamantlada en Tlaxcala Aunque esta última también funciona como una especie de capea.

Los encierros tienen su historia en particular, en épocas anteriores el traslado del ganado a las plazas no se realizaba en camiones, los bureles se llevaban desde las dehesas hasta los pueblos haciendo una larga travesía por el campo y después por las calles de las localidades hasta llegar a su destino final en los corrales, inclusive en el municipio de Villa de Álvarez esta solía ser la forma de traslado de los toros destinados a La Petatera, aunque claro que aquí esa tradición se fue perdiendo conforme avanzó la forma de transportar al ganado y también la ubicación de la plaza misma.

Si hay algo que notar en los asentamientos donde se realizan estas festividades populares es que en esos sitios es donde la fiesta taurina vive con más afición, estas manifestaciones se pueden datar hace más de cinco mil años durante el periodo de la civilización minoica en lo que hoy es la isla de Creta; existen muchos festejos taurinos como el encierro campero que se lleva a cabo a caballo, el toro en soga, el toro al mar, los roscaderos, los recortadores y muchos otros que se realizan en España.

Conforme la fiesta taurina fue expandiéndose estos fueron popularizándose en gran parte de América, actualmente en la península de Yucatán se llevan a cabo más de dos mil festejos al año entre los cuales no solo se encuentran las corridas formales, las celebraciones conocidas como «chonadas» conforman el grueso de estos, en esas se lidian de forma más informal no solo toros de casta sino también de media casta o de la raza cebú, también durante estos festejos se da paso al baxal toro en donde la comunidad baja al ruedo para mostrar sus habilidades.

Otros eventos donde se muestra la tradición taurina son los festivales taurinos de Rumipamba en Ecuador, los festejos con los toros camargueses en Francia, los forcados portugueses, las corralejas colombianas y las corridas de toros de Chumbivilcas en Perú, cabe señalar que este último es el país con mayor actividad taurina en el mundo siendo un emblema de los pueblos andinos. El hablar de todas las tradiciones taurinas se me haría imposible tanto por la extensión como por el desconocimiento a causa de esta, cada cultura le agrega su particularidad a la tauromaquia, lo que fuertemente puedo afirmar es el arraigo cultural de todas estas las localidades, el toro no solo sirven como un atractivo turístico o un motor económico, atrás de eso hay una raíz de identidad cultural propia, ¿qué sería Pamplona sin los sanfermines o qué sería Villa de Álvarez sin su plaza? El toro nos une y nos distingue porque done hay toro hay afición, donde hay toro hay un pueblo