El Gobierno del Estado de Colima, a través de la Subsecretaría de Movilidad, trabaja en la continuación del programa Botnar de seguridad vial “Las niñas y los niños vamos primero”, con el objetivo de reducir a cero las muertes y lesiones graves en entornos escolares.

En esta segunda fase se contempla la capacitación del personal municipal de tránsito y vialidad, para realizar un correcto registro de siniestros de tránsito ocurridos en zonas urbanas y la importancia de la reducción de velocidad, principalmente cerca de entornos escolares.

El proyecto es financiado por la Fundación Botnar, e intervienen la Asociación Mundial para la Seguridad Vial y el Instituto de Recursos Mundiales (GRSP y WRI, por sus siglas en inglés).

En el “Taller de Vigilancia y Gestión de la Velocidad”, agentes de tránsito del municipio de Colima, personal de la Subsecretaría de Movilidad y otras dependencias del Gobierno de Colima, que encabeza la mandataria Indira Vizcaíno Silva, fueron informados sobre tendencias mundiales en materia de seguridad vial, principales factores que contribuyen a causar colisiones y la importancia de manejar a bajas velocidades en zonas urbanas y cerca de entornos escolares.

En 2018, la entonces Secretaría de Movilidad envió un proyecto de intervención de urbanismo táctico a la Fundación Botnar con sede en Suiza, la cual tiene como objetivo financiar proyectos que garanticen la seguridad de niñas y niños en vías públicas, cerca de entornos escolares.

El proyecto consistió en intervenir el polígono escolar que comprenden la Escuela Primaria “Libro de Texto Gratuito”, la Secundaria Federal “Enrique Corona Morfín” y el Instituto Superior de Educación Normal de Colima (Isenco), en Avenida de los Maestros de la ciudad de Colima.

El objetivo de la intervención era reducir a 30 km/h la velocidad máxima de los automóviles y motocicletas en esta área, mediante la colocación de señalización vial y un paso a desnivel, que garantiza condiciones para el paso de personas que circulan a pie y personas con movilidad reducida. La Fundación Botnar cubrió los gastos de esta intervención, y al ver los buenos resultados del proyecto, el organismo suizo decidió financiar una segunda etapa de este proyecto, en nuestra entidad.