Un día tuve una cita en las uñas y estando allí atendían a una mujer al lado mío, ella estaba platicando con la chava del salón mientras yo texteaba en mi cel, no les estaba poniendo mucha atención. Escuché que dijo que estaba pensando en cortarse el cabello y cambiarse el color, en ese entonces tenía el cabello largo hasta la cadera y súper negro, ella era de tez blanca y labios carnosos, ojos pequeños y aparentaba unos 35 años aproximadamente, eso si, se veía como toda una dama, una señora de alcurnia, usaba bolsa y lentes de marca, zapatillas altas y un vestido entallado hasta las rodillas, todo eso lo noté cuando la chava que la atendía me preguntó si yo sabía de alguna estilista que le pudiera cortar el cabello a la señora, voltee hacia ella y le respondí que sí, que tenía a varias alumnas que la podían atender, y me dijo con dulce voz: ay que bueno, me puedes pasar sus contactos por favor, a lo cual le respondí que si, que me pasará su número para enviarle los datos y así fue que conseguí su cel.

Terminó su cita y ella se despidió y se fue, yo seguí en mi aplicación y hasta la tarde noche que tuve tiempo le mandé los contactos que me había solicitado.

Me agradeció y por unos minutos más intercambiamos mensajes, nada relevante en esa ocasión.

Pasaron los días y ella veía mis estados, a veces me respondía con emogis o stickers pero no me comentaba nada, así por quizá dos meses.

Un día y sin esperarlo me escribe un hola y le respondí como 20 minutos después, le dije: hola cómo está? Y ella me puso: jajajaja háblame de tú, no estoy tan vieja, le respondí que lo hacía por respeto y que por alguna razón me gustaba llamarle por usted, ella me ponía caritas sonriendo y me dijo que estaba bien, que solo por ser yo.

Me preguntó que si estaba ocupada, le dije que estaba terminando de dar un curso y me preguntó que si tenía planes, a lo cual le dije que no, que sólo estaría en casa viendo pelis (en aquel momento yo no tenía mi local). Entonces me invitó a cenar, le dije que a dónde pensaba ir y dijo que aún no decidía, que había llevado a sus dos hijas a casa de su mamá y tenía la noche libre, y me propuso pasar por mi y que juntas decidiéramos, no le vi problema y accedí.

No sabía porque me había emocionado tanto su invitación, por una parte, el hecho de que ella lo propusiera y por otra que me había interesado su personalidad, me metí rápido a bañar, me perfume y puse mi crema más fresca, una bóxer de encaje blanco y un brasier blanco con florecitas, encima una minifalda y blusa negra. Comúnmente no estilizo mi cabello porque cuando salgo de bañar en Automaquillaje se me hace súper lacio, así es que no le veo sentido alaciarlo o ondularlo. En fin, me arreglé bonita para ella, aunque me sentía nerviosa y mejor me cambié de ropa me puse un vestido negro, costo de magas sueltas, ya con eso me sentí un poco más cómoda.

Los minutos de espera se me hicieron eternos, pero al fin llegó, fuimos entonces al DMT, supongo que algunos de ustedes lo ubican, allí pedimos un poco de semillas secas y para variar, tequila, está de más decirles de cual, empezamos a cubear y ella me dijo que le gustaban los vampiros (bebida preparada con sangrita) y así que le pedí al mesero que le estuviera preparando los vampiros con el tequila que habíamos pedido, yo preferí tomar solo con mineral.

Pues ya más relax, me comenzó a platicar sobre ella, su familia, que era casada con un judicial, que tenía dos hijas, que trabajaba en una oficina y que hacía mucho tiempo no salía a divertirse.

De mi parte también le platiqué acerca de mí y la plática se tornó muy profunda, pude notar que estaba algo agobiada con su carga de ama de casa y empleada, aún así, se veía espectacular, ella mide aprox 1.65 y con tacones está muy alta, caderas anchas, pero delgada (se había hecho una lipo y se había puesto implantes en la bubs), traía un vestido azul, entre azul marino y esmeralda, y era obvio que no usaba bra, los pezones se le asomaban de vez en cuando por debajo de la tela. Cabello suelto, alaciado y labios rojos mate, un mujerón.

Vale la pena aclarar que ya para ese entonces yo tenía bien definida mi bisexualidad y ya había experimentado con más chicas, por ende me parecía en demasía atractiva y disfrutaba de su rico aroma.

Brindamos muchas veces, platicamos largo y tendido y como se imaginarán los clientes del lugar e incluidos meseros no evitaban estarnos viendo, de hecho hasta shots de tequila nos mandaron, ella estaba por demás divertida y relajada, tomamos rápido y bastante, hasta terminarnos la botella entre las dos, aparte de los caballitos que nos habían enviado.

De vez en cuando me pedía que la acompañara al baño y estando allí noté que medio se me acercaba pero siendo honesta con ustedes, cuando estoy con una mujer no suelo ser tan aventada, me limito mucho para no hacerlas sentir incómodas, así es que no paso a más.

En la plática obvio le confesé que estaba casada y que no tenía hijos, pero que sentía atracción también por mujeres y que ya en un par de ocasiones había estado con chavas de manera íntima.

Ella no se sorprendió y tampoco sentí que se sacara de onda, me dijo que era normal, que casi todas las mujeres tenemos atracción por otras, pero no ahondamos en el tema.

Ya eran las 3 de la mañana y me dijo que debía ir temprano por sus niñas, que se me llevaba a mi casa, le dije que estaba de acuerdo.

Pagamos la cuenta y fuimos por el coche al estacionamiento.

Al llegar nos dimos cuenta de que ya habían cerrado y que su camioneta había quedado allí adentro, tocamos el cancel fuerte y salió un señor, nos dio una regañada y no dijo que el estacionamiento se cerraba a la 1 y que si quería sacarla debía pagarle $200 extra por esperarla, así que sin mayor problema saco un billete de $500 de su bolsa y le pagó mientras se reía en forma burlona.

Entonces dice el señor, ya me voy, nomás cierran el cancel cuando se salgan, porque ya es bien tarde, y pues se fue y nosotras fuimos hasta el fondo del lugar por el coche. Para eso la puerta ya había quedado cerrada por dentro, nos subimos a la camioneta y ella no paraba de reírse, obviamente bajo los efectos del alcohol, ambas estábamos riendo como tontitas, estando sentadas nos quedamos viendo de frente y exhalando (como cuando te quisieras dejar de reír) y ya solo sonriendo, nos acercamos y puse mi mano en su pierna, ella en mi hombro y nos besamos, no les voy a mentir, no me gustaron sus besos, porque eran como muy rápidos, como cuando tienes mucha hambre y te atragantas una hamburguesa digamos, pero me hice hacia atrás y le dije: espera, déjame besarte, y me dijo, perdón, hace mucho que no hago esto, se hizo un poco hacia atrás, la tomé con ambas manos del rostro y la bese lento, con calma y suave, ella se acopló a mi ritmo y entonces si me besó como me gusta, así estuvimos por algunos minutos, luego se hizo un poco hacia atrás y me preguntó: no te molesta si nos pasamos a los asientos de atrás? A lo cual yo le respondí: me encantaría.

Una vez que nos pasamos a ml asiento de atrás, aprovechando lo amplio de su camioneta y la complicidad de la noche sin luna. Si no mal recuerdo era más o menos en estos meses, hacia un poco de fresco y decidimos bajar los cristales para que la camioneta no estuviera encendida.

Tan briagas estábamos que dejamos el aire acondicionado prendido y los cristales abajo un par de locas borrachas y calientes, ya se imaginarán la escena.

Cuando al fin nos pusimos serias le dije que me gustaba mucho (en mi apetito sexual femenino siempre ha predominado el gusto por mujeres más jóvenes que yo, sin embargo la señora me parecía de lo más atractiva y sexy, su cabello frondoso siempre ha sido el atractivo favorito), ella me dijo que le gustaba mucho mi manera de pensar y la juventud que en ese momento tenía.

Lo primero que hice fue lamer sus pezones hasta ponerlos firmes por encima del vestido hasta que ella misma bajó los tirantes y pude hacerlo en su piel desnuda, sus pechos eran hermosos, suaves y olía dulce (como a esas cremas de vainilla tan populares de Victoria Secret).

Empezó a respirar entre cortado y y me dijo: quiero probarte, me inclinó hacia atrás, mi cuerpo quedó semi acostado y subí una pierna al asiento de adelante, no sé cómo, pero ella se acercó hasta mi dulce caramelo y lo fue lamiendo de una manera muy intensa, introducía de vez en cuando la punta de su lengua y succionaba ligeramente, una mezcla perfecta de besos y saliva recorriendo mi entre pierna. Lo hizo por poco más de 10 minutos hasta que me hizo gemir de placer ante un delicioso orgasmo provocado por su lengua traviesa.

Ya se imaginarán que me propuse a hacer lo mismo, sin embargo ella me pidió que metiera mis dedos, pidió uno, luego dos, luego tres y me insistiría en que lo hiciera más fuerte, más rápido, que no me detuviera, me besaba al mismo ritmo y me mordió un par de veces los labios, esa mujer era en demasía salvaje, y me gustaba pero al mismo tiempo me asustaba de verdad que no podía saciarla.

Con todas mis fuerzas posibles metí y saqué mis dedos y ella comenzó a tambalear sus piernas, contrayendo su vientre y apretando los puños, arañando los asientos, lanzó al aire un sin fin de gemidos que no podían acallarse ni con un trapo amarrado en la boca, al mismo tiempo me decía: no pares, no pares mi amor, y de pronto comenzó a venirse a chorros, como una fuente mágica que desdeñaba litros de placer.

Me dejó mojadas las manos y el asiento empapado, sonreía exhausta y me abrazó y besó nuevamente, descansamos ambas por unos minutos y luego regresamos a los asientos delanteros, encendió la camioneta y nos decidimos a marchar de aquel curioso estacionamiento.