Enférmese después de las 10

Son las 5 de la mañana, el bebé respira agitado. La mamá, una maestra de educación básica, se da cuenta de que su niño arde en fiebre, 39.3 dice el termómetro, hay que bajarla y llevarlo de inmediato a revisión.

Como trabajadora de Educación debe acudir al ISSSTE para que su niño reciba atención médica y le concedan un justificante y, en caso de ser necesario, cuidados maternos. Son las 6 de la mañana, hay cuatro personas esperando en urgencias, al bebé no le disminuye la temperatura, 38.6 dice el termómetro electrónico que se llevó para monitorearlo, ya le suministró paracetamol, pero la fiebre no cede.

El reloj avanza, 6:45, 7:00, el niño sigue inquieto, de vez en vez llora. A la maestra se le hace eterno el tiempo que transcurre entre paciente y paciente, se desespera, se asoma, pregunta si sí hay médico, le contestan que sí. 38.7 dice el termómetro.

Son las 7:30 de la mañana, la maestra ya avisó a su plantel que debió salir de emergencia al ISSSTE, que el bebé se queja, que parece que va para largo. Rápido se hacen las 8:00, ya pasaron dos horas desde que le concedieron turno para la revisión de su bebé, podría esperar y llevar a su niño con un médico particular, pero cada quincena le descuentan una buena cantidad de su salario por servicios médicos, además necesita justificar su retardo o falta, según sea el caso, o los cuidados maternos y si no es ahí no hay forma de obtenerlo.

8:20 de la mañana, casi tres horas desde que llegó, por fin la nombran, pasa al consultorio, efectivamente tiene fiebre muy alta, le suministran de nuevo paracetamol, el bebé está en riesgo de convulsionar si no baja la temperatura, comienza la revisión pero es suspendida porque en el área de urgencias del ISSSTE no se atienden padecimientos respiratorios y al parecer es lo que tiene el bebé. La frustración y desesperación brotan de la maestra. Tiene que llevar a su niño al área Covid, le aseguran que le permitirán pasar de inmediato.

La maestra camina al área Covid donde hay un guardia que entrega las fichas, hay cuatro personas antes pero a ella le dijeron que entraría de inmediato, una mamá también maestra afirma que está esperando desde las 6 para que revisen a su pequeña de 3 años para que le hagan la prueba, pero no hay médico.

Sí, ¡no hay médico!,

-llega hasta las 10, a esa hora empiezan a atender porque viene desde Manzanillo, señala el guardia que se encuentra en la entrada del área Covid.

-¿Cómo que no hay médico?

-no, no hay, pero en un rato llega, sigue usted después de la señora, replica el hombre grande de edad vestido con uniforme de seguridad quien se excusa que él nada más vigila y entrega las fichas y que ignora por qué no hay doctor de guardia para enfermedades respiratorias.

La otra mamá señala que si está ahí desde las 6 y no se retira es por los cuidados maternos y porque finalmente el cobro en su cheque se refleja siempre de manera puntual utilice o no los servicios de salud.

8:45 de la mañana, continúa la espera, este periodista se entera de la situación y publica en redes, minutos después la encargada de recepción de urgencias va al área Covid a preguntar cómo van las fichas, quién va después de quién, algo comenta con el guardia.

Poco después de las 9:00, tal vez a las 9:15, sube las escaleras una doctora, apresurada ingresa al área Covid, al fin reciben al bebé, necesita atención urgente, lo inyectan porque la fiebre no baja, realizan el chequeo pero no le aplican la prueba porque podrían lastimarlo. El trato de la doctora es bueno, le receta algunos medicamentos pero no emite una receta, solo en un papel le anota un antigripal que ayudará con los síntomas y combatirá el virus en caso de ser una gripe además de ibuprofeno para combatir la fiebre, la maestra tendrá que comprarlos y esperar a que alguien más de su familia presente síntomas para entonces realizar una prueba y confirmar si se trata de Covid-19.

¿Cuántos casos como este ocurren al día? ¿Por qué los maestros y trabajadores del estado en general son tratados de esta forma?

Es el pan de cada día también la cancelación de citas en el ISSSTE, médicos que supuestamente debieron salir a una intervención de emergencia, médicos que llegan tarde o no llegan, áreas desatendidas como la Covid o enfermedades respiratorias como la que narro.

Es necesario que de verdad se ponga orden, que las dirigencias de maestros asuman su liderazgo y exijan los derechos, pues es sabido que los enlaces que están de apoyo justifican muchas veces las deficiencias de dicho instituto, dejando desprotegido al gremio y sus familias.

Hasta aquí los apuntes de hoy