Derrota y contraataque.

Ya todos sabemos el resultado de la votación respecto a la fallida reforma eléctrica, la actual administración sufrió lo que podrían considerar un serio revés en su historial de imposición legislativa causado por la pérdida de la mayoría calificada en la cámara baja en las elecciones del 2021.

No explicaré lo que fue la propuesta de reforma eléctrica ya que hay gente más conocedora de dicho tema, solo mencionaré que buscaba incrementar el poder del estado sobre este sector fortaleciendo especialmente a la CFE, órgano que ha sido altamente cuestionadas en los últimos años debido a no tan óptimo funcionamiento además de los clásicos escándalos de corrupción que para ser honestos no se originan en este sexenio.

Viendo más del lado político la fallida iniciativa de reforma muestra algunos puntos importantes para el análisis, el primero es la fuerte campaña de desacreditación hacia la oposición para mediante la vía propagandística reafirmar a la ciudadanía que quienes aprobaron la reforma energética del ex presidente Peña Nieto aún siguen entregando al país a empresas extranjeras, esta campaña sin duda alguna se buscará fortalecer a fin de conseguir el apoyo popular para la próxima reforma político-electoral donde se intenta dañar a las instituciones democráticas nacionales, el discurso manejado de traición a la patria enfrenta  al presidente y su partido que se muestra como el pueblo salvador contra los intereses corruptos contrarios al régimen que de acuerdo a la línea oficial buscan por todos los medios posibles destruir a México.

El segundo aspecto a analizar es la falta de voluntad presidencial para lograr consensos respecto a sus políticas, con un congreso plural la negociación debió haber sido lo más importante para lograr la materialización de dicha reforma, sabemos que la presidencia puede lograr consensos si lo desea, ya se han hecho algunos en lo que va del sexenio aun cuando se mantenía una mayoría calificada en ambas cámaras, con ese antecedente podemos inferir incluso que había mayor interés en que la reforma no se aprobara para un mejor manejo de la narrativa política, a esto hay que sumarle que se llevó a cabo la mal llamada nacionalización del litio mediante una iniciativa de reforma de ley que solo necesitó la mayoría simple en ambas cámaras del poder legislativo, contrario a la reforma no existió en este caso ningún interés en detener esta iniciativa de ley por parte de legisladores opositores o de cabilderos de las transnacionales mientras que las bancadas que apoyan al gobierno sí tenían una alta motivación en aprobarla para generar una victoria en materia energética por más pírrica que fuera.

Ahora en el tema de la oposición, es cierto que los partidos contrarios a la llamada cuarta transformación se mantuvieron firmes en no dejar pasar la reforma, con excepción de un diputado del PRI y una del Partido Verde todos los legisladores actuaron de manera disciplinada respecto a las posturas que han venido manejando, pero a pesar de esto los partidos antagónicos al actual gobierno no se han concretado como una oposición seria, la alianza Va Por México es aún una coalición anti natura entre las fuerzas políticas que competían seriamente por el poder político en el pasado y que en ciertas ocasiones se ha visto muy forzada su unión, sus acciones han consistido en reaccionar a la agenda del presidente más que ejercer un plan propio de acción y por ultimo consideremos que no han logrado construir una figura central o mostrar una baraja de posibles candidatos presidenciales futuros ni de actores que ejerzan la labor de un gobierno de sombra, no digo que la siguiente elección presidencial vuelva a resultar en una derrota para los actuales opositores, pero ciertamente no tienen un panorama claro.

Por último tomemos en cuenta que significó lo sucedido en San Lázaro para el ciudadano común, ese grueso de la población que no entiende los tecnicismos de la reforma planteada atestiguó un enfrentamiento más entre el presidente y sus contrarios, un enfrentamiento en el que si bien parece que la presidencia sufrió una derrota, el contraataque será más brutal hacia la oposición que de manera infundada se le acusa de traición a la patria. En estos días la polarización buscará llegar un nuevo extremo que no vendrá a generar más que una confrontación, sin ser partidario de ninguno de los bandos contendientes lo único que se puede asegurar es que el detrimento del debate público seguirá en un triste aumento.